Publicidad invasiva: los 4 a la final

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De todo un poco

La clásica foto del Time Square donde vemos una publicidad sobre la otra es una perfecta síntesis de lo que ocurre dentro de nuestro cerebro, cada día, con los estímulos publicitarios. Hagamos un ejecicio: veamos rápidamente esta imagen, solo dos o tres segundos.

Ahora, tratemos de recordar cuántas marcas hay entre las miles que aparecen en la foto. Seguramente, solo unas pocas.

Según Silvia Sivera, docente de la Universitad Abierta Catalunya de España, quienes vivimos en las grandes urbes nos vemos expuestos a diario a más de 2.000 mensajes publicitarios. Solo le prestamos algún tipo de atención a 52, vemos o escuchamos con ciertas ganas unos 24, nos gustan 10… y recordamos positivamente como mucho solamente 4 de estos 2.000.

Sin dudas, toda una respuesta a quienes se preguntan “¿Por qué nadie cliqueó en mi banner?” o “¿Nadie vio el aviso que publiqué el domingo pasado en el diario?

Del bowling al pinball

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De todo un poco

La lógica 2.0 es, definitivamente, distinta. El grueso de las agencias y creativos están sin dudas en el proceso de migración de modelos, entendiendo este nuevo fenómeno de la comunicación. Lo más complejo, quizás, es la “evangelización” que todos hacemos día a día con nuestros clientes, tratando que asimilen esta nueva cosmovisión.

Para lograrlo, creo que los buenos ejemplos de casos exitosos en el mundo y las buenas metáforas ayudan, y mucho.

En este post les voy a contar lo que leí acerca de Matias Palm Jensen, CEO y Director General Creativo de Farfar, una de las agencias digitales más innovadoras, en este caso de Suecia.

Jensen grafica la diferencia que podemos encontrar entre la comunicación 1.0 y la 2.0. con el ejemplo de dos juegos: el bowling y el pinball (o flipper, como lo conocemos en la Argentina).

Antes, dice, la comunicación era como un juego de bowling: había un mensaje (una bola) y teníamos que lanzarla con la mayor fuerza y precisión posible. Cuantos más palos derribáramos, mejor era. Luego, la bola volvía por el canal que esperábamos (el feedback), y estábamos listos para seguir lanzando. Solo había tres tiros, pero la idea era esencialmente derribar palotes.

Hoy, el juego de la comunicación se parece más a un flipper: lanzamos la pelota (el mensaje), y el éxito suele ser directamente proporcional con el nivel de rebote que esta pelotita tenga (la viralidad). Lo único, es que debemos estar atentos para mover la máquina lo suficiente como para ayudar a direccionar la bola (¡sin tildar el juego!) y volver a tirarla hacia arriba cuando la pequeña pelotita caiga nuevamente en nuestros flippers.

Sin dudas, una metáfora muy gráfica y contundente para entender y hacer entender que las reglas del juego (y el mismo juego) han cambiado.