Otro buen ejemplo de comunicación invasiva

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Marketing Directo, Marketing Experiencial

En la charla que tuve la suerte de dar en el Bar Camp Buenos Aires (#barcampba), hablé entre otras cosas sobre cómo las marcas se proponen ser parte de la vida de las personas.

Y eso está muy bien, en tanto los consumidores permitan o valoren estas intromisiones. En este escenario, digamos que todos “quedan contentos”: los usuarios reciben algo, las marcas “pasan sus avisos”, venden más. Todo bien.

Ahora, el problema sobreviene cuando las marcas se meten en la vida de las personas: las invaden, no las respetan, aún dándoles algo a cambio. Es que, me parece, primero están los valores, y luego los productos. El ejemplo de los Put Pocketers habla exactamente sobre esto: aunque me regalen dinero, si invaden mi territorio sin mi consentimiento, no lo quiero. No, gracias. Sobre todos, si son solo unos pocos pesos ;)

Hoy quiero compartir otro “buen mal ejemplo” de este fenómeno del marketing intrusivo. Se trata de la empresa Chubb Nord-Alarm Security Systems de Alemania, que para promocionar un sistema de alarmas hogareñas hace lo que vamos a ver en este video.

Aunque los resultados de venta demuestren que yo esté equivocado (permítanme desconfiar de los números expresados por algunos Contadores que arman resultados a medida de sus neceidades y bonus), creo que para una marca nunca es bueno mentir, invadir o engañar. Porque de lo que aquí estamos halando es sobre construcciones de marca: y ya sabemos lo que pasa cuando construimos en base a mentiras. El que tenga hijos, ¡seguramente les habrá dicho esto más de una vez!

Vos, ¿qué opinás?